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jueves, 24 de noviembre de 2011

Foro-taller “TIERRAS EJIDALES Y COMUNALES, DERECHO INDÍGENA Y CONSTITUCIONAL Y MINERÍA EN LA REGIÓN CUICATECA”.


La región cuicateca se sitúa al noroeste del estado de Oaxaca, y ocupa un territorio aproximado de 8, 400 km2, el cual es atravesado por la sierra Madre Occidental, a la altura de las sierras de Pápalo y Teutitla. Incluye una gran parte del distrito de Cuicatlán y una porción del distrito de Nochixtlán, con un total de diez municipios y 54 comunidades y rancherías aproximadamente, entre los que destacan Concepción Pápalo, San Andrés Teotilalpan, San Juan Tepeuxila, San Juan Bautista Cuicatlán y Santos Reyes Pápalo.


El territorio de esta etnia milenaria es abrupto con alturas desde los 3 300 msnm. en las elevaciones mayores, hasta los 600 msnm. en la cañada propiamente. La variabilidad de la temperatura y humedad es también característica de la zona, pues comprende clima de seco a húmedo y de frío a cálido. Estos factores determinan la presencia de diversos tipos de vegetación y asociaciones en donde predominan las selvas y bosques en las partes altas y matorrales en las partes bajas, bosques mixtos en las zonas templadas así como vegetación tropical en la parte de zotavento hacia el Golfo de México.


El pueblo cuicateco es esencialmente campesino de agricultura tradicional de subsistencia en las partes altas. Los cultivos son el maíz, frijol y chile y en algunos lugares, sobre todo remontando hacia la zona de la mixteca el cultivo básico es de trigo. El café fue uno de los productos de mayor importancia comercial en la parte serrana hasta que los precios bajaron por la importación del aromático, mientras que en las tierras bajas de la cañada los cultivos principales son aparte del maíz, frutales como el aguacate, mango, chicozapote, naranja y mamey, entre muchos otros. Otra actividad es la renta de los ahora deteriorados bosques de su territorio para la explotación forestal en la parte alta, además de la venta de artesanía textil y alfarera en algunas comunidades, así como de diversos objetos tejidos con carrizo e ixtle, sobre todo en la zona mixteca. Es de notar que una considerable población, predominantemente masculina migra en busca de trabajo asalariado a la capital del estado, Puebla, Distrito Federal y recientemente a Estados Unidos.


Por esta zona atraviesa el proyecto del Plan Puebla Panamá (PPP), en momentos en que en el estado de Oaxaca se pone a prueba la vigencia de “las leyes y los derechos humanos”. En momentos en que se da la definición de dos proyectos políticos, uno apoyado por el gran capital y otro de corte “social y popular”, hasta la fecha cooptado por el primero.

Esta situación cobra para nosotros especial importancia ante un terrible descubrimiento, en el año 2006, el gobierno federal signó una concesión minera por 50 años, con la Minera Zapata, S. A. de C. V., subsidiaria del grupo Peñoles para la explotación de oro y otros, en una superficie de 3,500 has., que afecta directamente las tierras de las comunidades, Tlacolula, Teponaxtla, san Andrés, Cuyaltepec, Santa María Pápalo y Tepeuxila, Sin embargo, es necesarios aclarar que las repercusiones afectarán a comunidades como Tutepetongo, Cacalotepec, Reyes Pápalo, El Casique, San Pedrito, Tomellín, Cuicatlán y todas aquellas comunidades que habitan en las márgenes del Río Grande, desde Cuicatlán río abajo, por los volúmenes de agua que utiliza la minera para limpiar los minerales que le interesan y posteriormente esas aguas serán desechadas con contaminantes cancerígenos que causan la muerte a los arroyos y manantiales que desembocan en el río grande.

Mencionada minera se desistió de la concesión, y el predio en la actualidad está en “posesión” de la minera Almaden Minerals Ltd., de Cánada.

Dada la magnitud de la superficie “concedida” resulta indudable que la explotación minera mencionada, arrasará con el entorno ecológico de la región cuicateca, habida cuenta de que seguramente se trata de una mina a cielo abierto. Además de ello, en función de la ubicación del predio en cuestión, denominado LA RAQUELITA I, se afectará directa e inmediatamente a la comunidad hermana de San Sebastián Tlacolula, comunidad que está dentro del polígono concedido, y los resultados serán desastrosos ya que las aguas a utilizar se verterán posteriormente al río grande, que es la espina dorsal de la parte baja de la cuicateca.

De la misma manera nos preocupa que en los 10 años de gestión ante la Presidencia de la República Mexicana de gobiernos surgidos del PAN, se hayan concesionado aproximadamente el 30% del territorio nacional y en complicidad, el gobierno federal y el gobierno del estado, el antecesor y el actual han concesionado 800 000 has., que se asimilan a la cantidad de tierras concesionadas a nivel nacional, todas ellas en su gran mayoría ubicadas en tierras comunales y ejidales.

Hasta la fecha la explotación minera en el predio la Raquelita I no se ha iniciado pero esto no quiere decir que el trabajo no se vaya a realizar, mas bien lo que creemos es que la empresa minera se aparecerá en cuanto el precio del oro tenga más valor o en su caso en cuanto termine de explotar los predios donde la concentración de oro es mayor por tonelada de tierra que haya que remover, recordemos que la explotación minera es viable con medio gramo de oro que se encuentre en cada tonelada de tierra.

Por otro lado, a la región cuicateca pertenecen varias comunidades del grupo indígena cuicateco, por tanto, su existencia está protegida por las leyes y las constituciones tanto del Estado de Oaxaca como de la Constitución Política de los Estados Mexicanos, amén de todos los convenios internacionales ratificados por el Estado mexicano como el Convenio 169 de la OIT, de ahí que todas las acciones que la comunidad emprende son legales y legítimas, sobre todo cuando se sustentan en los usos y costumbres locales, así, al decidir que la propiedad de la tierra y los bienes que en ella existen sean de carácter comunal y/o ejidal, refrenda su unidad e integridad y protege en la práctica su existencia.

Estas facultades fueron obviadas en el proceso de concesión ya que todas las comunidades consultadas hasta la fecha desconocen los procedimientos que se realizaron para hacer el otorgamiento de la concesión mencionada. Por tal razón nos vemos en la necesidad de revisar los marcos normativos constitucionales, comunitarios e internacionales con la finalidad de encontrar la justificación de la defensa de nuestro entorno territorial antes que las empresas mineras trasnacionales se apoderen de nuestros espacios y terminen con la vida en la región cuicateca.

“Defendamos la vida y no la muerte”

Diciembre 3 de 2011.

Comisariado Ejidal de San Francisco Tutepetongo, Cuic. Oax.

Congreso Autónomo Cuicateco, (CAC).

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