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miércoles, 14 de abril de 2010

Procesos electorales, neocolonialismo y negación de la autonomía comunitaria.





La usurpación de la vida política de México por la partidocracia, los narcopolíticos y la caduca línea caciquil regional, han terminado por hacer cada vez menos creíble el sistema político mexicano.


A nivel nacional cada vez es mayor el descontento social, las expresiones de hartazgo y oposición a las antidemocráticas decisiones del cada vez más errático y desdibujado Estado mexicano, en medio de la creciente violencia, amparada por la narcopolítica, totalmente evidenciada en todos los niveles y partidos políticos, el gobierno de por sí en entredicho desde el fallido proceso comicial de 2006, señaladamente fraudulento, ha terminado por abandonar el ejercicio del poder a la nueva recomposición de los cárteles del narcotráfico, colocando al mismo tiempo en entredicho al otrora importante ejército mexicano y las otras armas que han sido arrastradas a la debacle del poder reduciendo las acciones a una suerte de pantomima del poder, marcadamente ilegal y, oh sorpresa, antidemocrático.


Lo realmente preocupante es la presencia de la delegación de alto nivel del imperio norteamericano que visitó al gobierno mexicano en fechas recientes, las señoras Clinton y Napolitano, vinieron a precisar los lineamientos de nuestra versión del PLAN COLOMBIA, Mérida se llama aquí, y sobre todo a delimitar los límites a las acciones mexicanas en un sitio tan importante como su patio trasero, o sea la República Mexicana, cuna del laureado y nunca bien ponderado Benemérito de las Américas, y de otro prócer conocido como el Siervo de la Nación, los cuales representaron, en sus respectivos momentos históricos sendos ejemplos de lo que implicaba la defensa de la soberanía, estas menciones a propósito de centenarios y bicentenarios marcados por televisivos regalos a México, patrocinados por los siervos (¿ciudadanos?) mexiquenses.


Mientras todo ello se manifiesta, a nivel nacional, la partidocracia mexicana se apresta a repartirse el pastel, escandalosas alianzas, Omertá se llaman en algún punto del globo terrestre, en las cuales el agua y el aceite, ¿quién será cuál?, PAN-PRD, PRD-PAN, PRI-PT, PANAL-PT y todas las combinaciones posibles, han dejado de lado las ideologías correspondientes (¿existirán realmente?), aludiendo a la importancia de acabar con los caciquismos de cuño revolucionario, por lo del PRI, los antiguos enemigos de ayer son ahora los hermanos de lucha para abanderar las causas populares, aunque el pueblo sea justamente lo que menos importa en estas alianzas.


Paralelamente, lo que queda del Estado mexicano, apuesta a la militarización, las alianzas con el narcotráfico en donde las luchas sociales cobran más importancia y con ello la creación y patrocinio de grupos paramilitares, al mismo tiempo que emite leyes en contra de la delincuencia organizada, que son realmente mecanismo para la criminalización de la lucha social, ejemplos se pueden encontrar a lo largo y ancho del país.


Es en este escenario en el que se realizarán en varios estados de la república elecciones locales, señaladamente Oaxaca, estado que es a todas luces el escenario más conflictivo para las élites del poder sobre todo desde 2006, año en que las movilizaciones políticas rebasaron contundentemente a todas los grupos políticos formales, evidenciando de paso las importancia de la movilización social como eje del verdadero cambio en el escenario de la realidad nacional, coincidentemente en el año 94 otro estado sureño había evidenciado las amplias posibilidades de la lucha popular, ambos movimientos colocaron a la comunidad como el motor de la transformación social.


Precisamente es aquí en donde los procesos electorales juegan su papel estratégico, por décadas han sido la herramienta ideal para bloquear el desarrollo de la vida comunitaria, la comunalidad tiene su expresión en la colectividad y esa es precisamente la función de los procesos electorales fundados en los partidos políticos, cuya de nominación desde ya implica dividir a la comunidad en partidarios de uno u otro color, siglas, etc., romper la colectividad, los métodos han sido variados, la coerción, el engaño, la amenaza, la represión, hasta la dádiva a los líderes comunitarios, sobre todo aquellos con historiales poco vinculados a la comunidad, pero que por diversas circunstancias alcanzan ciertos niveles de influencia al interior de las comunidades.


La esencia del mecanismo responde a antecedentes históricos de tipo colonial, tanto en la antigua mesoamérica como en la época prehispánica, los señoríos mesoamericanos negociaban con las potencias de la época, mexicas o puréhpechas, condiciones para mantener el control de sus comunidades a cambio del tributo, mismo que pagaban los miembros de la comunidad, ya en la época colonial la división territorial se organizó en Provincias, que se conformaban por pueblos, los que debían tener una cabecera llamada Alcaldía Mayor, siendo obligatorio establecer un Cabildo o Consejo municipal.


En esa etapa, los cabildos de indígenas o repúblicas de indios tenían diferentes funciones, entre otras: recaudar y entregar los tributos a los españoles, distribuir el trabajo para construcciones o tareas agrícolas, basados en el Tequitl (tequio, manovuelta, etc.), cooperar con los españoles en el proceso de evangelización, tenían además la facultad en materia penal de aprehender a los delincuentes y consignarlos.


Es decir en la práctica las comunidades, dentro del modelo político colonial, solo servían para avalar las decisiones venidas de afuera, tal como sucede en muchas regiones del país hasta hoy, los “gobiernos municipales” solo administran (¿?) los recursos, escasamente solicitan ingresos extras, mucho menos presentan proyectos o exigen mayores presupuestos, eso los expone a parecer irreverentes y rebeldes frente a los poderes, sean estatales o federales y, como piensan muchos, no tiene caso arriesgar, vale más lo que se tiene que perder, como si el ejercicio de la administración pública fuera un favor de cualquier poder externo a las comunidades.


Adicionalmente, en la práctica, los gobiernos municipales ejercen el mismo esquema del que son víctimas a sus gobernados, las comunidades que sirven como cabeceras municipales son apenas consultadas en las decisiones de gobierno, las agencias, sean municipales o de policía obviamente no son consideradas importantes, ello genera pequeñas tiranías en las que los malos manejos son cosa diaria, los escasos recursos se aplican en función de las necesidades y los deseos de los gobernantes en turno, la mayoría de las veces responden a sus caprichos tiránicos, los cuales se ven magnificados por la ignorancia, tanto de las comunidades como de los propios gobernantes, los cuales en su gran mayoría reproducen los vicios de los gobiernos postrevolucionarios, máximas como las que rezan “el que no transa no avanza” o aquella que dice “político pobre es un pobre político” generan verdaderos engendros políticos, enriquecimiento inexplicable, fraudes, nepotismos, etc., son de lo más común, se crean así al interior de las comunidades grupos políticos especializados en controlar y manipular las situaciones impidiendo con ello el ejercicio comunitario del poder como parte de la vida diaria no como algo ajeno a las mismas.


En pleno siglo XXI el esquema sigue vigente, el caduco cacicazgo priista en el estado de Oaxaca recurre a viejos esquemas de control, baste enunciar solo algunos: la represión directa, se crean grupos paramilitares y se vincula a las comunidades a grupos “radicales” creándose así escenarios para la represión de acuerdo con el Estado de Derecho, región triqui o la sierra del sur, EPR, MULT, APPO, EZLN son fantasmas, algunos más reales que otros, que legitiman a los ojos del pueblo la represión y justifican asesinatos, cuando esta logística falla los sicarios del régimen aparecen, Elpidio Concha y su escuadrón paramilitar en la zona de la Cañada, Teotitlán-Cuicatlán, o la UBISORT, luego se declaran desaparecidos los poderes y el secretario de gobierno y los delegados correspondientes nombran una junta de gobierno, por supuesto ajena a las comunidades, la cual se encarga de la administración pública, mientras tanto se persigue a quienes se oponen para inhibir la reacción comunitaria.

En las regiones del estado en donde las condiciones lo permiten, generalmente por la escasa participación política de las comunidades la imposición es más directa, la mecánica es más sencilla se manipulan los procesos y resultados electorales y se declara ganador al candidato más proclive al gobierno o, en su defecto, al más idóneo y proclive a la manipulación y el maiceo.


Oaxaca es el estado con el mayor número de municipios del país, lo cual posibilita cualquier cantidad de experimentos desde el poder, para ejercer el poder, la profunda vida comunal existente, pese a su importancia no ha permitido la articulación entre comunidades para revertir el proceso de dominación, así pese a que la mayoría se rige por usos y costumbres son presa fácil de las formas de control mencionadas, un caso reciente que ha determinado el fracaso total de un gobierno municipal es el del Municipio de San Juan Tepeuxila, en la región cuicateca, aquí originalmente floreció una propuesta intercomunitaria para el ejercicio de los poderes municipales, durante el trienio que corre, en un momento determinado las condiciones inhibieron la participación de todas las comunidades y dos de ellas determinaron hacer una propuesta propia resultando ganadoras del proceso, al intentar refrendar su triunfo ante la secretaría de gobierno, el delegado regional de gobierno obstruyó el trámite correspondiente y a cambio negoció con uno de los “líderes” municipales, ex síndico y ex delegado cuicateco ante el CDI, la entrega de los poderes correspondientes a la comunidad de San Juan Tepeuxila, bastión histórico de la presidencia municipal.


Resultado de ello, el actual presidente municipal, de hecho y palabra se ha deslindado de cualquier compromiso con las comunidades, se ha limitado a representar al municipio en las instancias externas y a tomar una cantidad de decisiones erráticas, en ocasiones contrarias al interés de las comunidades y a ejercer una administración prejuiciosa e irrespetuosa de los intereses del municipio y eludiendo cualquier compromiso tanto al interior como al exterior de las comunidades, el tema es materia de análisis por parte del CENTRO DE ESTUDIOS DE LA REGIÓN CUICATECA.

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